El Euríbor afronta 2026 en un contexto muy diferente al vivido en los años anteriores. Tras las fuertes subidas de tipos aplicadas por el Banco Central Europeo (BCE) entre 2022 y 2023 para frenar la inflación, el mercado ha entrado en una nueva fase marcada por las expectativas de bajadas de tipos. Estas expectativas son clave, ya que el Euríbor suele adelantarse a las decisiones de política monetaria.
A comienzos de 2026, el Euríbor a 12 meses se mueve en torno al 2,3 %, muy lejos de los máximos cercanos al 4,2 % registrados en 2023. Esta caída se explica principalmente por el cambio en el ciclo monetario: la inflación en la eurozona se ha moderado y el BCE ha comenzado a reducir progresivamente el precio del dinero. Como resultado, los mercados descuentan que el coste del crédito seguirá bajando gradualmente durante los próximos trimestres.
Las previsiones para 2026 apuntan, en general, a un Euríbor más bajo que en los dos años anteriores, aunque sin regresar a los niveles extremadamente bajos o negativos de la década pasada. La mayoría de analistas sitúa el índice en una horquilla aproximada entre el 1,8 % y el 2,5 % a lo largo del año. Esto implica un escenario de relativa estabilidad, con movimientos moderados y sin grandes sobresaltos.
Una de las claves será el ritmo de bajadas de tipos del BCE. Si la inflación continúa acercándose al objetivo del 2 %, es probable que el banco central mantenga un calendario gradual de recortes. En ese caso, el Euríbor podría ir descendiendo lentamente durante 2026, acercándose incluso al entorno del 2 % o ligeramente por debajo hacia finales de año.
Sin embargo, el escenario no está completamente asegurado. Existen varios factores que podrían alterar estas previsiones. Por ejemplo, si la inflación volviera a repuntar —especialmente por factores energéticos o tensiones geopolíticas, como el conflicto en Irán — el BCE podría ralentizar o detener las bajadas de tipos. En ese caso, el Euríbor podría estabilizarse en niveles algo más altos de lo esperado.
Para quienes tienen una hipoteca variable, las previsiones para 2026 son relativamente positivas en comparación con los últimos años. Si el Euríbor se mantiene en torno al 2 % o baja ligeramente, muchas revisiones hipotecarias podrían traducirse en reducciones de cuota frente a las revisiones realizadas en 2023 o 2024. Aunque el ahorro dependerá de cada préstamo, en muchos casos podría suponer entre varias decenas y más de cien euros al mes.
También es importante tener en cuenta que el Euríbor refleja expectativas futuras. Esto significa que los movimientos del índice pueden adelantarse a las decisiones oficiales del BCE. Por ejemplo, si los mercados creen que los tipos seguirán bajando en 2027, el Euríbor podría empezar a descontarlo incluso antes.
En resumen, las previsiones para el Euríbor en 2026 apuntan a un año de transición hacia niveles más moderados, con una tendencia ligeramente bajista pero sin caídas bruscas. El índice podría moverse la mayor parte del tiempo en torno al 2 %, consolidando el cambio de ciclo iniciado tras el pico de tipos alcanzado en 2023. Para los hipotecados, esto supondría un cierto alivio tras varios años de fuerte encarecimiento de las cuotas.